Cómo atrapar estrellas
28 septiembre 2009
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Hay vidas que se encuentran pendientes de un hilo de seda, a punto de ceder ante el peso de la realidad. La escuela, los padres, las políticas sociales... todo parece ser insuficiente para restaurar el brillo de esas estrellas heridas. La prevención de la exclusión social juvenil y la acción en este área constituyen una tarea hercúlea, frustrante en numerosas ocasiones y con resultados difíciles de cuantificar.
 

Simon Richey, Director de los Servicios Educativos de la Delegación de la Fundación Gulbenkian en el Reino Unido, conoce profundamente esa realidad que en el Reino Unido alcanza cifras alarmantes. Las estadísticas oficiales son negras: en 2006/2007, 8.680 alumnos fueron permanentemente excluidos de la escuela. Es con estos niños que Simon desarrolla hace varios años su trabajo de intervención a través del arte, lo que sirvió de inspiración al proyecto en desarrollo de la, aún en proceso de creación, Fundación ALERT, junto con los jóvenes de la Asociación "Crescer Ser".
 

Cristina Meireles, coordinadora de la Fundación, se valió de la oportunidad que supuso el desplazamiento de Simon Richey a Portugal para invitarlo a acudir a Oporto con el objetivo de compartir su profunda experiencia. Para participar en la sesión, fueron invitados varios representantes de instituciones, como la Fundación Serralves, y las asociaciones "PELE - Espaço de contacto social", y "Crescer Ser". Además, estuvieron también presentes pedopsiquiatras, psicólogos, y artistas plásticos, como por ejemplo Kerstin Thomas, alemana apasionada por la Sierra Lousã y Elisabete Bompastor, psicóloga y arte-terapeuta, que colaboran con la Fundación ALERT en el proyecto con los jóvenes de la Asociación "Crescer Ser".
 

Objetivamente, se pretendía dar a conocer y discutir los presupuestos y las condiciones de trabajo intensivo de tres semanas que dio origen al documental "Everything Stopped”. Este proyecto, supervisado por Simon Richey, consistió en colocar un grupo de jóvenes permanentemente excluidos del sistema escolar inglés colaborando con una compañía de danza, teniendo como fin la preparación de un espectáculo para padres y profesores.
 

Posteriormente, se realizaría una breve presentación, por Cristina Meireles, del proyecto aún en curso de la Fundación ALERT, con testimonios de Elisabete Bompastor y de Kerstin Thomas.
 

Se sentía en todos los presentes una gran voluntad de aprender y de compartir vivencias. La sesión sobrepasó las barreras lingüísticas y fue siempre fluida y profundamente emotiva. Simon, disponible y generoso, habló con detalle sobre su larga experiencia y sobre el proyecto que vino a mostrar, y Cristina, anfitriona de la tarde, moderó la discusión que siguió al visionado del documental.
 

Fueron numerosas y pertinentes las cuestiones colocadas. El problema de la evaluación de estas experiencias y de su continuidad fueron cuestiones destacadas, por el grado de dificultad que presentan. No existen fórmulas mágicas, ni era el objetivo de este encuentro descubrirlas, pero el tema puesto en común hizo, de forma notoria, eco en todos los presentes que, aún siendo sábado no mostraban interés en abandonar la sala.
 

Crear oportunidades y hacer renacer la esperanza en jóvenes que se sintieron siempre excluidos de una sociedad que no los comprende, no es una tarea lineal. Las personas que luchan diariamente para mejorar la realidad social de nuestro país, tienen muchas veces que encontrar motivación en las pequeñas victorias poco visibles, no dejándose vencer por las inmensas contrariedades. Felizmente, para esos jóvenes y para la salud de los valores humanos, hay quien no se desanime y avance, a pesar de todo, agarrando esas vidas suspensas sin dejarlas caer.

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