Éxito en portugués - ALERT
07 septiembre 2010
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En muchas ocasiones se lanza la cuestión sobre el motivo que justifica la existencia de una empresa, y él siempre concluye de la misma forma: resolución de problemas. Ésta es la característica diferenciadora que Jorge Guimarães indica en ALERT Life Sciences Computing, empresa de desarrollo de software clínico que, hace diez años, creó con el nombre de "Médicos na Internet".

 

Estaba en la Universidad de Stanford, investigando genes implicados en la formación de la sangre y ponderando hacerse oncologista, tenía 31 años y se sentía cansado, muy cansado. Habían pasado seis años de intensa investigación, acababa de ganar el Premio Bial de Medicina, pero el momento exigía un cambio. En Silicon Valley, en pleno boom de internet, había problemas por solucionar. También existía una oportunidad para la creación de valor, es cierto. Y el hecho de haber comprobado la importancia de una herramienta informática en la investigación – los programas más potentes aplicados a cuestiones como la identificación de los nuevos genes, de sus funciones en nuestro organismo – le dicta el camino: el desarrollo de software clínico. La segunda elección fue más fácil: Portugal, porque se sentía más seguro y porque quería que las hijas creciesen con sus abuelos.

 

Jorge Guimarães recorre los varios pisos de ALERT, en Vila Nova de Gaia (Portugal), y va enumerando las características de la organización que comenzó en un apartamento con un dormitorio y que en la actualidad, con vistas a la desembocadura del río Duero, alberga cinco centenas de profesionales de múltiples áreas. Salas y más salas de conceptualización con paredes blancas para fijar papel con notas, gráficos: “Se incentiva a todo el mundo a que piense en forma de diagramas, para así conseguir después materializar una idea. Estamos desarrollando algo que no existe; es un proceso con un elevado componente de creatividad. Es casi como encargar un episodio nuevo de los Simpsons todas las semanas".

 

Primus inter pares

 

Lo que hace de ALERT un caso singular entre los mejores a nivel mundial, con su crecimiento sostenido, con sus filiales en Inglaterra, Holanda, Brasil, Estados Unidos, Singapur, España, y con un producto distribuido en 20 países, es exactamente la perspectiva clínica con la que el software es desarrollado. Jorge Guimarães vivió el caos de unas urgencias hospitalarias, y la incapacidad de quien trabaja en este contexto intentando resolver problemas. Como ya ha estado del otro lado, ha visto de cara las dificultades que surgen ante un paciente que exige un diagnóstico: ¿cuáles son las pruebas más apropiadas?, ¿qué peligros se derivan de la aplicación de un determinado medicamento? Es necesario conocer bien el funcionamiento interno de una institución de salud para desarrollar un buen software. Otro de los factores diferenciadores es la usabilidad del producto, y ALERT marca su camino con una gran apuesta en el factor design.

 

Jorge Guimarães subraya aún otra característica de su empresa, fundamental cuando fue necesario informatizar una región de Alaska con la dimensión del estado de Florida: la capacidad de permitir a los profesionales de salud compartir la información.

 

El empresario avanza, de sala en sala, explicando que la voz que se acaba de oír en el altavoz anuncia la hora de un "retiro para concepción", llamando la atención sobre la máxima que aparece inscrita en el suelo: "Mejorar la salud, prolongar la vida", apuntando al color rojo en la hoja de asistencia a las sesiones de formación, abriendo las puertas de la empresa y de la fábrica, presentando a las personas y el proyecto.

 

Hay una serie de características más que Jorge Guimarães destaca para justificar el éxito de ALERT. Refiere el control del acceso a la información, a los datos clínicos del paciente, y al seguimiento realizado por psicólogos de la introducción del producto en los hospitales, es decir, "garantizar que en un ambiente de estrés elevado como un hospital, nadie pierda la cabeza frente a la novedad de un sistema que exige un cambio en la forma de trabajar”. Por último, igualmente diferenciadora es la capacidad de ALERT para monitorizar durante 24 horas por día el rendimiento del producto. Si hubiese algún problema a corregir en Alaska o en Malasia, por ejemplo, es solucionado de forma inmediata, muchas veces antes incluso de que los propios usuarios tengan conocimiento de su existencia.

 

Historia clínica individual

 

Para el empresario, tiene sentido que el individuo organice su propia historia clínica, tal como organiza un álbum de fotos: cuál es su peso, sus alergias, sus enfermedades crónicas, los resultados de sus analíticas; si todos estos datos se encuentran reunidos, organizados, se ahorra tiempo y se evita la repetición de la historia clínica.

 

Al inicio, cuando reflexionaba sobre la creación de la empresa, Jorge Guimarães la imaginó orientada al ciudadano, con productos como la historia clínica individual o consultas médicas funcionando en línea. Pero rápidamente comprendió que, hace diez años, aún no había llegado el momento ideal para implementar tales mejoras, incluso porque la información se encontraba toda en papel. Sólo ahora, señala, empiezan a ser tomadas en serio las historias clínicas individuales: “Es una cuestión que no debe quedar en manos del estado o de empresas privadas, sino que debe estar en manos del ciudadano”. Y ésta es la garantía que ALERT ofrece. La información de la historia clínica individual es propiedad exclusiva de los ciudadanos, no es vendible bajo ningún concepto. Jorge Guimarães explica que conoce empresas americanas de la competencia que, a pesar de mantener el anonimato de los usuarios, venden a empresas farmacéuticas información de salud, tal como la prescripción de medicamentos.

 

Por delante, junto con el deseo de informatizar la salud en Portugal, existe el desafío del crecimiento y de conseguir responder a las exigencias de un software que dentro de cinco, tal vez diez años, se pueda comparar a las exigencias del descubrimiento de un nuevo medicamento. Se podrá también afirmar que el desarrollo de software no será una historia para aficionados - solamente se llevará a cabo por una decena de empresas en el mundo. Hasta 2013, anuncia Jorge Guimarães, hay que alcanzar los 200/300 millones de euros de facturación por año, para poder sobrevivir y mantener un crecimiento sostenible.

 

De la muerte al espacio

 

“Tengo 42 años y medio. Sí, cuento los medios. Creo que mi vida es limitada”. A la constatación obvia, se le impone una pregunta: ¿Y no le ocurre igual a todo el mundo? “Solamente en el caso de que nadie descubra la solución para la muerte... Creo firmemente que es posible prolongar la vida. Se ha realizado mucha investigación en esta área, somos de las últimas generaciones con una muerte antes de los 100 años. El proceso está en transcurso y a mí me gustaría dar mi contribución”. Jorge Guimarães anuncia que, como máximo hasta sus 45 años, le gustaría crear una empresa de biotecnología en el área del envejecimiento: “La muerte se puede evitar, creo yo”. Y continúa: “esta discusión es difícil. Cuando hablo de esto, la reacción es o de gran interés, o de total malestar. En nuestra generación, en este preciso momento, están teniendo lugar un conjunto de avances científicos que permitirán una prolongación significativa de la vida y, en torno a la generación de mis nietos y bisnietos, podrán tener como resultado alcanzar la inmortalidad”. Ante nuestra perplejidad, el científico declara: “Esto va a ocurrir. Estamos programados para replicarnos y desaparecer. Si conseguimos sobrepasar este problema, podemos permanecer vivos durante mucho tiempo. Tenemos en nuestras células la capacidad de crear todo de nuevo. Es simplemente una cuestión de tocar en los programas correctos y todo vuelve a ocurrir de nuevo”.

 

Otro de los deseos del empresario es hacer un viaje al espacio, pero su concretización queda para después, para un momento en el que esto sea algo más vulgar y no suponga tantos riesgos. Es un hombre que siente el peso de la responsabilidad que implica proporcionar empleo a 800 personas en varios puntos del globo. Es un padre de tres hijas, que quiere verlas crecer.

1 septiembre 2010
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